¿Por qué hay un monumento de Julio Verne en el Faro de la Mola?

Muchos turistas y gente local de la isla de Formentera, al desplazarse al faro de la Mola, para disfrutar de las vistas de este increíble paraje, se encuentran un monumento. Quien no conozca este lugar estamos hablando de un acantilado de más de 150 metros en donde está ubicado el mítico Faro de la Mola (1861). Bueno, a lo que íbamos, pues a los pies de este bonito faro, como habíamos comentado anteriormente, se puede ver un “extraño monumento”.

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La escultura a la que nos referimos, es una gran monolito con una placa en bronce. En donde se rinde tributo a Julio Verne, genial novelista del siglo XIX y visionario profeta de la ciencia.
Porque en una pequeña y remota isla del Mediterráneo, hay un monumento dedicado a Julio Verne, será por que el genial escritor francés fue uno de los primeros turistas de Formentera (Julio Verne nunca estuvo en la isla), sera por su conocida novela “el faro del fin del mundo”… Pues la respuesta a este homenaje es Héctor Servadac.

Héctor Servadac

Es una novela publicada en 1877
La historia comienza cuando Hector Servadac, un militar francés destinado en Argelia, y su compañero Ben-Zuf observan cambios sustanciales en el espacio físico en el que se encuentran: la gravedad ha disminuido y los días se han acortado a la mitad.
Comienzan así un viaje por el Mediterráneo, intentando encontrar explicación a estos extraños fenómenos. En ese recorrido descubren que la mayoría de países han desaparecido y han sido sustituidos por unas grandes masas de un material poligonal desconocido (que finalmente resulta ser oro). Tan solo ha quedado a flote una pequeña porción de la isla de Cerdeña, Gibraltar, Ceuta y un volcán, donde se terminarán refugiando del frío.
En cada uno de estos lugares encontrarán a gente, a los cuales Julio Verne hará una definición muy estereotipada según su nacionalidad. Así, los españoles serán unos vagos únicamente interesados en tocar la guitarra y bailar, los ingleses unos arrogantes, los rusos serán trabajadores y al alemán Isaac Hackabut le toca la peor parte: alemán y judío, miserable, usurero, etc…
Palmirano Roseta, un sabio francés que estaba guarecido en el faro de Formentera. Es el que al final da una explicación lógica a los extraños acontecimientos. La respuesta es que un aerolito llamado Galia, pasó muy cerca de la tierra atrayendo a su paso algunos elementos terrestres, como las tierras que hemos enumerado anteriormente y la gente que en ellas habitan…

Más información sobre el libro:
Héctor Servadac en Wikipedia

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Sobre el Monumento:
Su construcción data del año 1978, el Ayuntamiento de Formentera en colaboración con el Consejo Turístico de Eivissa y Formentera (más un grupo de residentes franceses en la pitiusa menor), decidieron dedicar un monolito con una placa conmemorativa al escritor Julio Verne.
Dicha placa original, confeccionada en resina, representaba una silueta del rostro del escritor, así como un perfil de la zona del acantilado y faro de La Mola al que se sumaba la figura de un aerolito.
Ya en el 2005, veintisiete años después de la inauguración de esta escultura y conmemorando el centenario de la muerte del ilustre escritor francés, fue reformado con una nueva placa, idéntica a la anterior pero confeccionada en bronce.
Como detalle anecdótico los 55 kilos de bronce y una nueva estructura, costaron en aquella época a la Consellería de Patrimonio, 5.500 euros.

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Artisticamente no se puede decir que sea una obra espectacular. Pero para Formentera, ya es excepcional, ya que no es una isla en la que abunden este tipo de construcciones conmemorativas.

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Es interesante hacer una pequeña reseña, sobre la gran cantidad de lagartijas que te encuentras alrededor de este paraje y lo “poco tímidas” que son.

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